AAvia Foundation: Bi-Cultural Devotion Making a Difference

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Dr. Timothy Malia and his daughter Mackenzie Malia

By: Suellen Pineda, RDN, CDN

Many would agree that our society needs more people who are genuinely willing to help others. Highly undebatable, helping others brings a great deal of satisfaction to both the benefactor and beneficiaries. This is exactly what Dr. Timothy Malia, a family practice physician at Immediate Care East in Victor, NY and his family has been doing in Bolivia for many years.

Although founded in 2012, the origin of the AAvia foundation goes back 25 years.   Malia, its co-founder, traveled to Bolivia as a medical student and completed a pediatric rotation in La Paz. During that time Malia met his wife, Bolivian-native Ana who is also a co-founder and international liaison for the foundation. That was the beginning of a public health journey that planted the seeds for what would ultimately become the AAvia Foundation for the health of Bolivian children.

The focus of AAvia, according to Malia, is to conjunctively work with Bolivian based organizations and community leaders to help bring the tools and resources to effectively implement programs to improve the health of children. “We want to have Bolivian identified issues and designed programs, we’re not going down there to tell them what we think they need, we know they have the hearts, knowledge and energy, we’re trying to get the resources they need to make their programs work,” says Dr. Malia.

The organization is named after Malia’s mother-in-law, Adriana Aguirre Villa. The family soon realized this was a rather long name for the foundation and decided to abbreviate it to AVVia.

Malia’s daughter Mackenzie Malia who serves as the president and co-founder says the name not only is a great conversation starter but most important it reflects and honor her grandmother’s legacy of strength and the motherly love she showed to her family. Mackenzie also describes how crucial her dual-culture upbringing has been in building strong connections with Bolivia.

Throughout the years, the Malias have developed strong connections and worked with local Bolivian groups, organizations and colleagues to help improve the health of people in impoverished communities. These connections have been really instrumental for the development of the AAvia foundation is today says Malia.

Through his work in Bolivia, Malia realized that many of the challenges faced by Bolivian doctors, medical personnel and families were very similar to the problems faced in America just in a different setting. “This demonstrated that very often we’re all more similar than different although there are economic differences” says Malia. In 2003 Malia became part of a team aiming to assess the pediatric emergency services in La Paz. As a result of this intervention, Malia was able to replicate a similar study for the Pediatric department at the University of Rochester.

AAvia was recently granted the non-for-profit 501( c )(3) status. This has allowed funding for two programs in Bolivia says Mackenzie. The first being medical equipment for the neonatal unit of the hospital Juan XXIII in La Paz that including bilirubin lights for the treatment of Jaundice. The use of these lights have a great positive impact in the health of infants says Malia.

The second program is the Manos Limpias Escuelas Saludables (Clean Hands, Healthy Schools) executed throught the Pucarani School of Nursing in La Paz. The program was originally funded by Luciana Laruta Salazar and her husband Dr. Stanley Blanco back in 1987. With the collaboration of the AAvia foundation, the program has been able to reach over 500 elementary school children in some of the most resource-poor communities in Bolivia in teaching them proper hand washing techniques and dental hygiene. Currently the program that is run entirely by the Pucarani students extends from Lake Titicaca to the city of La Paz.

Laruta Salazar and Blanco were the special guest speakers at the AAvia second annual Gala, September 11. Both bring over fifty years of global health experience to AAvia. “They are a treasure of knowledge,” says Mackenzie. The work of AAvia is continuously expanding. Malia states that some of the programs under development involves a formal water assessment to eradicate intestinal parasites that affects more than 70% of children in poor communities.

Looking at the future for AAvia, Mackenzie sees an expansion to the rest of Bolivia and the implementation of other programs such as food and nutrition. “It’s definitely something we’re interested in, especially in the impoverished regions where variety and quantity of foods may be compromised,” says Mackenzie. In addition, the foundation looks to branch out to the Rochester community and expand its partnerships with local organizations and have a greater impact.

“This is what I’m focused on, this is what I want to do, I’ll keep working on this for as long as I need to,” says Mackenzie.
Fundación AAvia: Devoción Bi-cultural Que Hace La Diferencia
Por: Suellen Pineda, RDN, CDN

Muchas personas estarían de acuerdo que nuestra sociedad necesita más personas genuinamente dispuestas a ayudar a otros. Muy probablemente, el ayudar a otros conlleva a una gran sentido de satisfacción para ambos, el benefactor y el beneficiario. Esto es exactamente lo que el Dr. Timothy Malia, doctor de medicina familiar para Immediate Care East en Victor, NY y su familia han estado haciendo en Bolivia por muchos años.

Aunque fundada en 2010, los orígenes de la fundación AAVia se remontan 25 años atrás cuando Malia, su co-fundador, viajó a Bolivia como estudiante de medicina y completó una rotación de pediatría en La Paz. Durante sus viajes, Malia conoció a su esposa Boliviana Ana quien es también co-fundadora y coordinadora internacional para la fundación. Ese fue el comienzo de una trayectoria de salud pública que plantaría la semilla para lo que es en la actualidad la fundación AAvia para la salud de los niños Bolivianos.

El enfoque de AAvia, de acuerdo a Malia, es trabajar conjuntamente con organizaciones Bolivianas y líderes de la comunidad para asistir con las herramientas y fuentes que permitan la implementación efectiva de programas que ayuden a mejorar la salud de los niños. “Queremos que la comunidad Boliviana sea la que identifique y diseñe los programas, nosotros no vamos a Bolivia a decirles lo que ellos necesitan, sabemos que ellos [Bolivianos] tienen el corazón, el conocimiento y la energía, solo tratamos de obtener lo que necesitan para implementar sus programas,” dice Malia.

La organización fue nombrada en honor a la suegra de Malia, Adriana Aguirre Villa. Los Malia se dieron cuenta que el nombre era muy extenso para su fundación, razón por la cual decidieron abreviarlo y usar solamente sus iniciales AAVia.

La hija de Malia, Mackenzie Malia quien se desempeña como presidenta y co-fundadora dice que el nombre despierta curiosidad e inicia conversación además de reflejar y hacer honor al legado de fuerza y amor maternal que su abuela mostró a su familia. Mackenzie también describe cuán importante ha sido para ella el haber sido criada entre dos culturas y como esto ha ayudado a construir y fortalecer conexiones con Bolivia.

A través de los años los Malia han desarrollado conexiones sólidas y han trabajado con grupos Bolivianos, organizaciones y colegas en el campo de la medicina para mejorar la salud de las comunidades más pobres. Estas conexiones han sido realmente crucial para el desarrollo de AAvia afirma Malia.

Durante su trabajo en Bolivia, Malia se dio cuenta que muchos de los retos encarados por doctores, personal médico y familias Bolivianas eran muy similares a lo reportado en Estados Unidos, solo en un entorno diferente. “Esto demostró que muy frecuentemente somos más similares que diferentes aunque existan diferencias económicas,” dice Malia. En el 2003 Malia formó parte de un equipo médico que tenía como objetivo evaluar los servicios de emergencia pediátrica en La Paz. Como consecuencia de esa intervención, Malia pudo replicar un estudio bastante similar en el departamento pediátrico en la Universidad de Rochester.

AAvia recibió el estatus 501( c )(3) como organización sin fines de lucro. Esto ha permitido el financiamiento para dos programas en Bolivia comenta Mackenzie. El primero es el abastecimiento de equipo médico para el hospital Juan XXIII en La Paz que incluye luces de bilirrubina para el tratamiento de ictericia en recién nacidos. El uso de este equipo especializado ha tenido un gran impacto positivo para la salud de los recién nacidos en la unidad neonatal.

El segundo programa se denomina ‘Manos Limpias Manos Saludables’ el cual es implementado a través de la escuela de enfermería Pucarani en la Paz. Este programa fue originalmente fundado por Luciana Laruta Salazar y su esposo el Dr. Stanley Blanco en el año 1987. Con la colaboración de la fundación AAvia, el programa ha podido enseñar a más de 500 estudiantes de escuelas primarias maneras apropiadas de lavarse las manos e higiene dental. Actualmente el programa se extiende desde el Lago Titicaca y la ciudad de la Paz. El programa es enteramente efectuado por los estudiantes de la escuela Pucarani con la participación de líderes de la comunidad y padres de familia.

Laruta Salazar y Blanco fueron los invitados especiales durante la segunda gala anual de AAvia, el pasado 11 de septiembre. Combinados, ambos tienen más de 50 años de experiencia en el campo de la salud global y enriquecen AAvia con su conocimiento. “Ellos son un tesoro de conocimiento,” dice Mackenzie.

El trabajo de AAvia está en constante expansión. Malia explica que algunos de los programas bajo desarrollo incluyen la evaluación formal de la calidad del agua con el fin de eliminar los parásitos intestinales que afecta a más del 70% de los niños de las comunidades más necesitadas.

En cuanto al futuro de AAvia, Mackenzie ve una expansión al resto del país ademas de la implementación de otros programas que incluirían temas de alimentos y nutrición. “Es definitivamente algo que nos interesa mucho, especialmente en las zonas más pobres donde la variedad y la cantidad de alimentos puede ser deficiente,” dice Mackenzie. Además, la fundación busca la colaboración de la comunidad de Rochester y expandir sus afiliaciones con organizaciones locales para poder tener un mayor impacto.

“Esto es mi enfoque actual, esto es lo que quiero hacer, y continuaré trabajando en ello por el tiempo que se necesario,” concluye Mackenzie.