Haitianos viven crisis migratoria y trayectos arriesgados por las Américas

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By Julio Guzmán

CIUDAD DE MÉXICO, México — Las últimas semanas estuvieron marcadas por una serie de migraciones masivas por parte de ciudadanos haitianos con destino hacia Estados Unidos, en busca de cumplir el “sueño americano”. Para más de 15 mil migrantes, el sueño duró muy poco, y la gran mayoría fueron deportados a su país de origen.

Esto es después de haber arriesgado su vida en un trayecto peligroso por el continente americano, sobre todo el Tapón del Darién, entre Colombia y Panamá.

No todos llegan a la frontera con Estados Unidos. Para una gran cantidad importante de migrantes haitianos que sobreviven el viaje, “el sueño mexicano” siempre ha sido el objetivo, mientras que otros han tenido que cambiar sus planes y buscar asilo en este país. En los últimos días, cientos de migrantes han abarrotado las oficinas de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), en la Ciudad de México, en espera de conseguir un permiso que les permita laborar de manera regular. Ven en Mexico un lugar con más oportunidad para trabajar.

Prunier Washington se encuentra en México desde junio. A mediados de septiembre, se trasladó de Tapachula — en la frontera sur del estado mexicano de Chiapas — a la Ciudad de México, en busca de una solución a su situación migratoria, la cual lleva varios meses sin definirse. Viene procedente de Brasil, donde radicó una temporada.

“La mayoría piensa que queremos ir a Estados Unidos, pero muchos de nosotros no queremos ir. Lo que queremos es un país seguro para poder trabajar y sobrevivir honestamente. Salgo de mi país por temas políticos, por violencia, inseguridad, falta de trabajo, secuestros. La vida nos exige migrar. La mayoría no migramos por hambre o falta de techo, sino porque el país no nos da la oportunidad para que uno sobreviva”, dijo a Zenger.

Prunier Washington se encuentra en México desde junio. Viene desde Brasil. Dice haber sufrido robo y discriminación en su trayecto. (Julio Guzmán/Zenger)

La situación en Haiti en los últimos años ha obligado a varios ciudadanos a abandonar su país de origen en busca de una mejor calidad de vida para sus familias. Hechos como el fuerte terremoto del 14 agosto de 2021, que dejó más 1.2 millones de personas afectadas, y el asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse, el 7 de julio, han sido fuertes detonantes, al igual que la situación económica y de seguridad, dice la doctora en migración del Centro de Investigación sobre América Latina (CIAL), de la UNAM, Yollolxochitl Mancillas López.

Muchos migrantes haitianos deciden salir de su país, empujados por el clima de inseguridad, pero en su éxodo a otros países, son víctimas de situaciones más graves y de alto riesgo, dijo la investigadora.

Hemos estudiado que muchos haitianos vienen a México del sur de Brasil, de Santa Catarina, São Paulo. Suben al estado de Acre, que es donde cruzan hacia Perú y Bolivia, y ahí siguen por tierra hasta Colombia, donde se ubica el Tapón del Darién, en la frontera con Panamá, que no es un trayecto amigable. Luego, sigue Centroamérica”, dijo.

“Este trayecto puede durar semanas o meses. Llegan momentos en donde no hay dinero para comer, pagar un hospedaje, llamar a la familia. Son espacios violentados y donde también están expulsando personas de su lugar de origen. Cuando llegan a México por Tapachula, se vuelve una situación igual de compleja”, dijo.

Desde que abandonó Brasil, donde se había establecido, para cruzar Perú, Colombia y Centroamérica hasta llegar a México, Washington ha pasado por diversas dificultades. Su paso por el Tapón del Darién, durante cuatro días, lo marcó en definitiva.

“En Colombia, pasando la selva, la pasé muy feo. Diario está muriendo gente ahí. Muchas familias son separadas por cuestión [de] que no pueden caminar. Hay hambre, robos, gente pidiendo dinero, secuestros, pasando de todo hasta que llegamos a Tapachula … Todo el camino me ha marcado. A la fecha uno todavía sigue sufriendo”, dijo.

El paso por Darién — de 66 millas — puede durar hasta una semana. Las lluvias son torrenciales, lo que provoca inundaciones repentinas. Se han reportado robos y violaciones a manos de grupos criminales armados.

Cerca de 24 mil personas de más de 50 nacionalidades cruzaron el lugar en 2019, según Unicef. El número ha aumentado de manera significativa cada año y ahora los haitianos son los que más intentan el viaje, la mayoría desde Chile y Brasil.

Si llegan a México, como Washington, algunos deciden quedarse. Pero tampoco es fácil.

“Actualmente me estoy quedando en un hospedaje que pago a diario porque no puedo conseguir para una renta. Las rentas son caras, de 6 mil pesos mensuales [300 dólares]. Necesitas un aval y te piden dos depósitos. En total, uno necesita unos 18 mil pesos [900 dólares]. Como inmigrante, uno no puede conseguir eso”, dijo Washington.

Varios migrantes haitianos llegan directamente a la Ciudad de México, en espera de un permiso que les permita radicar de manera regular. (Julio Guzmán/Zenger)

Brustelus Xavier tomó, junto con su esposa y dos hijos, un vuelo desde Chile a la Ciudad de México el 25 de septiembre, para empezar una nueva vida en territorio azteca. La situación derivada del COVID-19 los orilló a salir. Xavier cuenta con recursos económicos que ahorró durante su trabajo por cinco años en el país sudamericano y domina el español, que ahí mismo aprendió. Para él, lo más importante en este momento es tener un estatus legal para poder conseguir un trabajo formal.

“Nos encontramos en una situación donde estábamos muy presionados. Sentimos que ya no encajábamos en Chile. Sobre todo, durante la pandemia hemos tenido muchas pérdidas familiares y no podíamos salir”, dijo a Zenger.

“Una vez que abrieron la frontera, había que buscar un lugar diferente para vivir. No dejamos Chile porque nos haya tratado mal, sino porque necesitamos un aire diferente. Nos gustaría quedarnos en México. No sabemos si van a ser seis meses, ocho meses o un año, pero por el momento estamos aquí”, dijo.

Brustelus Xavier y su hijo, ambos haitianos, esperan a ser atendidos en las oficinas de la COMAR, en la Ciudad de México. (Julio Guzmán/Zenger)

Ante la situación migratoria de haitianos en México, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo en conferencia de prensa el 24 de septiembre que no quiere que “México sea un campamento de migrantes”. El mandatario solicitó buscar el detonante de esta situación y trabajar desde ese ángulo.

“Queremos que se atienda el problema de fondo, que la gente no se vea obligada a emigrar, porque si no, continuamos con lo mismo, es retenerlos, ponerlos en albergue y no enfrentamos el problema de fondo”, dijo.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Migración, entre enero y agosto se identificaron en el país a 147 mil 33 migrantes en condición irregular. Tras la migración masiva de personas originarias de Haití, el instituto ha proporcionado documentación a favor de 16 mil 919 ciudadanos.

Mientras los migrantes haitianos resuelven su situación migratoria, tienen muy claro que su futuro no se encuentra en el país que los vio nacer. “No veo una opción volver para allá; ni mi cadáver quiero que regrese para allá”, dijo Washington a Zenger.

Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas



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