Resurgen opciones migratorias: el debate sobre los programas de trabajadores invitados sigue vivo

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DETROIT — Los inmigrantes son un gran negocio.

Se estima que los inmigrantes en Estados Unidos enviaron 180,000 millones de dólares en remesas al extranjero en 2017. Los inmigrantes que quieren trabajar en los Estados Unidos, pero no mudarse a este país de forma permanente, son candidatos ideales para los programas de trabajadores invitados.

Se espera que el presidente electo Joseph R. Biden, Jr. proponga de inmediato un proceso de ocho años para que 11 millones de inmigrantes indocumentados puedan acceder a la ciudadanía estadounidense.

A los inmigrantes que califiquen se les otorgará una Green Card, que les garantizará un estatus de residencia temporal durante cinco años. Esta se les entregará una vez que hayan pasado las verificaciones de antecedentes necesarias, y tendrán que pagar impuestos. Quienes hayan pasado por este proceso, en tres años más podrían solicitar la ciudadanía.

El debate sobre temas migratorios sigue siendo un tema candente. Pocos lo entienden mejor que Laz Ayala, quien ha vivido ambos lados de la historia.

(Screenshot from Illegal The Project website/www.illegaltheproject.org)

En 1981, a los 14 años, Ayala huía de la Guerra Civil salvadoreña, escondido en la cajuela de un Cadillac rumbo a la frontera entre México y Estados Unidos. Después de cruzar a Estados Unidos por vía de Tijuana, México, se instaló en San Bernardino, California, donde se inscribió en un colegio comunitario local con un número de Seguro Social falso.

“Quería lograr más que trabajar para alguien o hacer trabajo manual,” dijo Ayala a Zenger News. “Quería trabajar con la cabeza. Sentía que las puertas se me cerraban en la cara.”

Ayala enfrentó barreras hasta 1987, cuando se convirtió en residente legal a través del matrimonio, y luego se naturalizó como ciudadano estadounidense. Para ese momento, ya había comenzado una carrera en ventas de bienes raíces, un trabajo que todavía realiza con orgullo como residente de Oregon.

“En ese entonces, que fue hace casi 40 años, no había mucha preocupación [por la inmigración indocumentada]”, dijo. “E incluso recientemente, hace 10 o 15 años, la sociedad y la política no se preocupaban tanto sobre la inmigración indocumentada.

“Se entendía y se sabía que millones de personas vivían aquí y venían huyendo de guerras y por razones económicas. Era un hecho aceptado. No creo que el tema se haya convertido en un problema sino hasta la última década, y ciertamente lo ha sido durante los últimos cuatro años.”

Pasaron décadas, y Ayala aún se sentía ansioso por su vida y la de otros migrantes. Así que ayudó a fundar la organización sin fines de lucro Illegal the Project, “que echa luz sobre los hechos y los mitos” de la migración indocumentada para ayudar a mirar el fenómeno de una manera más clara. El proyecto ha dado lugar a un libro y un largometraje.

Su misión incluye brindar voz a los que no la tienen — personas en el programa de trabajadores invitados, abogados, agricultores, niños, etcétera — y demostrar que no todos los migrantes son “violadores, asesinos, estafadores de impuestos”.

Al vivir en una comunidad conservadora, Ayala ha puesto en riesgo su sustento y sus amistades para perseguir su objetivo.

“Viví un período de intensa frustración y tristeza cuando el tema de la inmigración indocumentada se politizó en la medida en que lo hizo, con personas demonizadas, criminalizadas y tratadas como infrahumanos”, dijo Ayala, quien señaló que los niños fueron separados de sus padres y encerrados en jaulas en la frontera.

Immigrants, mostly from Southern Mexico and Central America wait to receive a ballot for asylum hearings to enter the United States on May 31, 2019 in Tijuana, Mexico. *** Inmigrantes, en su mayoría del Sur de México y América Central, esperan a recibir un boleto para una audiencia de asilo para entrar a Estados Unidos el 31 de mayo de 2019, en Tijuana, México. (Sandy Huffaker/Getty Images)

Dos lados en el debate y poco acuerdo 

Con casi 45 millones de inmigrantes viviendo en su territorio, Estados Unidos tiene más migrantes que cualquier otro país. La cifra se ha cuadruplicado desde 1965, y representa casi el 14% de la población total de la Unión Americana, según el Pew Research Center. Aproximadamente el 77% de los inmigrantes tienen documentos legales para residir en los Estados Unidos, y alrededor del 45% son ciudadanos naturalizados. El número de inmigrantes no autorizados se triplicó entre 1990 y 2007.

Ayala dijo que la pregunta más básica no se ha respondido aún: ¿Por qué hay un problema de inmigración ilegal?

La perspectiva conservadora del debate “apela a los miedos de la gente”, como temer que los migrantes se apoderen de empleos y empresas estadounidenses y se beneficien de los programas sociales. En el lado liberal, los políticos prometen caminos hacia la ciudadanía y una reforma integral, pero no definen los detalles, creando lo que él llama “nada más que promesas vacías y palabrería”.

Ayala dijo que el sistema atrae a las personas sin ofrecerles derechos o representación. Con el tiempo, las margina y demoniza, y en ocasiones todo esto conduce al encarcelamiento.

“Tenemos un sistema por diseño, no por coincidencia,” dijo. “¿Por qué los políticos querrían arreglar o eliminar un sistema que resulta atractivo para las industrias agrícola, hotelera y de la construcción? ¿Por qué terminarían con la oferta de mano de obra indocumentada de la que dependen, ya sea para obtener mayores ganancias o para mantener bajo el costo de los bienes?”

Julia Gelatt, analista senior de políticas del Migration Policy Institute, un grupo apartidista de expertos en la problemática migratoria nacional e internacional, señaló que, tradicionalmente, la inmigración “no ha sido una cuestión partidista”.

 

“Con la campaña [presidencial] y la presidencia de Trump, hemos visto al Partido Republicano moverse hacia una perspectiva de escepticismo sobre la inmigración, en tanto que los demócratas aceptan la inmigración como un beneficio para Estados Unidos”, dijo Gelatt.

Gelatt dijo también que el uso de trabajadores temporales es a menudo una forma de desviar el flujo de migrantes, de los indocumentados hacia los que tienen documentos legales. Si hubiera más visas disponibles, como por ejemplo para los centroamericanos que vienen a Estados Unidos, el país experimentaría menos cruces fronterizos.

Sin embargo, el debate es complicado. Gelatt dijo que los intereses comerciales respaldan el tema de los migrantes temporales, en tanto que los sindicatos y políticos de izquierda preocupados por las prácticas laborales se le oponen.

“El debate sobre la inmigración se ha visto influido en gran medida por la lealtad a los partidos y la conexión con intereses específicos”, dijo Matthew Tragesser, portavoz de la Federación para la Reforma de la Inmigración Estadounidense (FAIR, por sus siglas en inglés). “Dichas fuerzas externas han roto nuestro sistema de inmigración a tal grado que tanto los estadounidenses como los migrantes se encuentran quebrantados”.

FAIR evalúa las políticas y busca soluciones para reducir el impacto negativo de la inmigración descontrolada en la seguridad nacional, la economía, la fuerza laboral, la educación, la atención médica y el medio ambiente del país.

Tragesser dijo que sigue sin quedar claro cuál fue el lapso en el que la cuestión migratoria dejó de ser un tema común y corriente para convertirse en un asunto contencioso.

“Tomemos, por ejemplo, el Secure Fence Act de 2006. Esta ley ayudó a financiar 700 millas de muro fronterizo a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México. Recibió el apoyo de Barack Obama, Hillary Clinton y Chuck Schumer. Pero en años recientes, los tres se han opuesto a cualquier tipo de seguridad fronteriza y opción de financiamiento”, dijo.

Pros y contras de los programas de trabajadores invitados 

El Migration Policy Institute estima que la migración indocumentada alcanzó su punto máximo justo antes de la Gran Recesión. Las cifras fueron de alrededor de 12.3 millones en 2007, a alrededor de 11 millones ahora.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de los Estados Unidos detectó en diciembre de 2020 una población diaria promedio de aproximadamente 11,000 migrantes. En el año fiscal 2019, este índice fue de aproximadamente 50,000.

Tragesser argumentó que, si bien los programas de trabajadores invitados permiten a los empleadores acceder a mano de obra extranjera en circunstancias en las que los trabajadores estadounidenses no están disponibles, “hace tiempo que esto dejó de ser el caso, ya que los empleadores estadounidenses abusan de estos programas para importar mano de obra extranjera barata”.

“Esta práctica ha limitado las oportunidades laborales y los salarios de los ciudadanos y residentes permanentes, especialmente durante [la] pandemia de Covid-19, cuando los trabajos siguen siendo escasos”, dijo.

Agregó que una alternativa podría ser el sistema federal E-Verify basado en Internet. Esta plataforma verifica la elegibilidad del empleador comparando sus datos con una gran cantidad de registros gubernamentales. El Departamento de Seguridad Nacional afirma que el sistema tiene más de 967,000 afiliados, que incluye más de 2.4 millones de sitios de contratación y que se le unen alrededor de 1,500 nuevas empresas participantes cada semana.

Los congresistas han “obstaculizado” los esfuerzos de E-Verify, afirma Tragesser.

“El cabildeo en favor de los intereses de las empresas de bajo presupuesto tiene una influencia significativa sobre los legisladores y se opone a cualquier esfuerzo que limite su mano de obra”, dijo. “Una de las claves para acabar con la inmigración de indocumentados es cortar el imán de los empleos, y E-Verify hace precisamente eso”.

Gelatt dijo que los programas de trabajadores invitados ponen a la mano a un grupo de posibles empleados: “Hay muchas personas de muchas partes del mundo que aprovechan la oportunidad de venir a Estados Unidos para ganar mejores salarios”.

Uno de los inconvenientes es que los migrantes, buscando permanencia, se quedan en Estados Unidos después de que las visas temporales se expiran. Esto puede ser un problema mayor que los cruces fronterizos de indocumentados.

“Existe la preocupación de que una vez que dejas que la gente ingrese a  Estados Unidos, ya no querrá irse”, dijo.

Además, los programas de trabajadores invitados otorgan a los empleadores poder sobre los empleados y han dado lugar a casos documentados de abuso —robo de salarios, tarifas ilegales de contratación, malas condiciones laborales y explotación extrema, incluyendo la trata de personas.

Hispanic farmworkers harvest Strawberries at a farm April 28, 2006 in Carlsbad, California. The debate in Washington continues over whether to create a temporary guest-worker program for immigrants wishing to find work in the United States. *** Campesinos latinos cosechan fresas en una granja en Carlsbad, California, el 28 de abril de 2006. El debate en Washington continúa respecto a si se debe crear un programa temporal para trabajadores inmigrantes que buscan trabajo en Estados Unidos. (Sandy Huffaker/Getty Images)

Gelatt también dijo que ha habido una disminución en la población de inmigrantes mexicanos no autorizados, debido a la disminución en las tasas de fertilidad y la menor cantidad de empleos disponibles. Mientras tanto, la economía del país se ha fortalecido y la educación ha mejorado.

Una mentalidad de ahora o nunca en la reforma

Biden se ha comprometido a revertir la acción ejecutiva de Trump sobre la migración basada en el empleo, incluidos los programas de trabajadores invitados, además de las restricciones de entrada a  Estados Unidos a los viajeros de ciertos países (los llamados travel bans), las limitaciones de la Green Card y la eliminación del programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia).

Ayala e Illegal the Project apuntan a crear un reflejo del Farm Workforce Modernization Act de 2019 para la reforma migratoria, que propone renovar los programas de trabajadores invitados para permitir un incremento en las visas anuales y eliminar la burocracia excesiva.

“Lo que permite [hasta ahora] es solo una gota en el balde de lo que se necesita para satisfacer la demanda de las industrias que dependen de la mano de obra extranjera. […] Mientras no se erradique la demanda de empleo ilegal, la oferta de trabajadores indocumentados continuará”, dijo Ayala.

Ayala estableció contacto con las oficinas de los senadores estadounidenses Ron Wyden (Demócrata) y Jeff Merkley (Demócrata) de Oregon, así como con funcionarios electos de otros estados. También envió un video a Donald Trump, pero nunca recibió respuesta.

Los funcionarios electos muestran un interés renovado, en tanto que gastar decenas de miles de millones de dólares en detenciones y muros fronterizos genera ahora más críticas que aplausos.

“Hemos estado sentando las bases para este momento. Esperamos que el clima sea favorable para sostener conversaciones reales que permitan resolver problemas reales”, dijo Ayala. “Creo que estamos entrando en ese período ahora”.

(Traducido y editado por Gabriela Olmos. Editado por Melanie Slone)



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