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Tuesday 28 September 2021
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Venezuela hará su tercera reconversión monetaria en menos de quince años

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CARACAS, Venezuela — El gobierno venezolano anunció la modificación de la moneda nacional por tercera vez desde la llegada del chavismo al poder en 1999. El comunicado, hecho por el Banco Central de Venezuela en la primera semana de agosto, es una respuesta a “la crisis producida por el brutal ataque a nuestra economía (…) y la criminal aplicación de un bloqueo económico y financiero”, según el documento.

El Ministerio venezolano de Comunicación e Información, MIPPCI, compartió en Twitter un video con las ventajas de la nueva moneda.

En 2008, todavía bajo el mando del expresidente Hugo Chávez, el gobierno de Venezuela quitó tres ceros a su moneda tradicional. El bolívar, que databa de 1879, pasó a denominarse bolívar fuerte, y su valor frente al dólar estadounidense pasó de 2,150 bolívares a 2.15 bolívares fuertes.

“En 2007, se hizo de la reconversión el centro de una campaña publicitaria que, de modo deliberado, atribuía a la reconversión poderes antiinflacionarios. Era el centro en una serie de otros anuncios, pero ninguno dirigido a la disciplina fiscal, la libertad de precios y cambios o la seguridad jurídica. En medio del boom petrolero y antes de proponer la reforma constitucional socialista de Chávez, la reconversión era innecesaria”, dijo a Zenger Ronald Balza Guanipa, economista y profesor universitario venezolano.

Para ese momento, Venezuela rondaba el 20 por ciento de inflación anual, y el gobierno pensó en esta solución para sintetizar las finanzas de la vida cotidiana con relación a las del resto de la región. “Con la moneda antigua se habla de cifras en billones y, entre las ventajas de ese proceso, está la simplificación de las transacciones de carácter contable, al eliminar el empleo de cifras millonarias” dijo el exministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, en ese momento.

“Antes de ser hiperinflación, Venezuela tuvo por 30 años una inflación promedio anual de 25 a 30 por ciento. Eso no es una inflación baja, y mucho menos con los estándares mundiales de hace al menos 20 años. Eso crea un componente inercial y establece expectativas. … La inflación venezolana estaba asociada a la causa típica que crea escasez. La escasez son las subidas de precio que se dan porque la demanda supera la capacidad de producirlo, normalmente por un origen fiscal o monetario, es decir, un exceso de dinero que se crea a un ritmo mucho mayor que la capacidad de la economía de responder a esa demanda de bienes que hay”, dijo a Zenger Tamara Herrera, directora de Síntesis Financiera.

“La inflación en 2008 era causada por cómo el gobierno hacía su gasto, y por la existencia de marcadores para el precio del dólar en mercados negros, entre otras cosas, pero era frenada con importaciones en pleno boom petrolero”, dijo Balza Guanipa.

Posteriormente, Venezuela enfrentó la peor crisis económica de su historia y, según expertos, una de las más graves y prolongadas de la historia moderna. La muerte de Hugo Chávez en 2013 coincidió con el desplome de los precios del petróleo (la principal industria venezolana) en el mercado internacional.

La mala gestión económica del chavismo y los numerosos casos de corrupción, entre otras cosas, dieron lugar a dos fenómenos simultáneos: la hiperinflación y la devaluación del bolívar frente al dólar estadounidense.

La periodista venezolan Esteninf Olivarez compartió las imágenes de los nuevos billetes en Twitter.

Hiperinflación es el término dado cuando existe un aumento generalizado de los precios en una economía que supera el 50 por ciento mensual.

“Hay una espiral de inflación y devaluación en la que recurrentemente ha incurrido Venezuela, y tiene todos los componentes: exceso de demanda por origen monetario o fiscal, de la creación de dinero o de gastar más de lo que se tiene o puede absorber; exceso de controles de precios, que entorpecen la producción; controles de cambio, cuando estableces un tipo de cambio irrealmente fuerte; todo eso además acompañando de un componente inercial que va fraguando expectativas”, dijo Herrera.

A finales de 2016, ya bajo órdenes de Nicolás Maduro, el Banco Central de Venezuela amplió su cono monetario e incluyó billetes de mayor denominación para hacer frente a la escasez de efectivo. Sin embargo, las cifras en bolívares emitidos por el Estado aumentaron tan vertiginosamente que no había suficientes billetes de respaldo.

El nuevo cono monetario también quedó obsoleto en cuestión de meses.

“En 2018 y ahora en 2021, la hiperinflación ha sido producto del financiamiento monetario del gasto público, luego de caer los ingresos petroleros por menores precios y menor capacidad de producción antes de 2017, y después, además, por las sanciones”, dijo Balza Guanipa.

Con este panorama, el gobierno de Nicolás Maduro anunció una segunda reconversión monetaria en 2018: como en 2008, decidieron quitar cinco ceros a la moneda y cambiarle el nombre temporalmente a Bolívar soberano como elemento diferenciador.

Estos parches que el gobierno intentó aplicar a la economía cotidiana no atendieron el problema de fondo que realmente causaba la inflación.

El Fondo Monetario Internacional estimó la inflación venezolana en un 200 mil por ciento en 2019, una cifra incomparable con la del resto de los países del mundo. En comparación, Estados Unidos está registrando una tasa de inflación anual al 2.4 por ciento.

Ante la cotidiana dificultad de usar bolívares y el riesgo que conlleva mantener ahorros en bolívares, los venezolanos comenzaron a utilizar el dólar en la vida diaria. Esto, sumado a que el gobierno levantó una política de estado tradicional del chavismo como el control de cambio en 2018, y despenalizó el comercio en moneda extranjera, dio lugar a una dolarización informal de la economía.

El cono monetario actual, del cual el billete de mayor denominación es de un millón de bolívares, volvió a quedarse corto. El dólar estadounidense comenzó agosto en alrededor de los cuatro millones de bolívares, por lo que harían falta cuatro billetes de máxima denominación de bolívar para tener un dólar.

Ahora, con la misma fórmula, el gobierno decidió quitar otros seis ceros a la moneda y cambiar su nombre al de Bolívar digital, haciendo referencia a que la mayoría de las transacciones en bolívares hoy se realizan por transferencias bancarias, debido a la escasez de efectivo.

“Yo no uso billetes de bolívares desde hace más o menos cinco años”, dijo Gabriel Salas, comerciante venezolano. “El bolívar se usa casi siempre en forma de transferencias electrónicas, y siempre anclado al tipo de cambio del día con el dólar. Es mucho más fácil ver billetes de dólares que de bolívares si vas a cualquier negocio en Caracas”, dijo.

Quitar ceros a la moneda no es una solución propia del chavismo. Otras economías inflacionarias en la historia lo hicieron antes, como Raúl Alfonsín en Argentina en la década de 1980, o Robert Mugabe en Zimbabue a finales de la década de 2000.

Sin embargo, los expertos consideran que esta clase de medidas no soluciona el problema de fondo y perderá efecto al cabo de poco tiempo.

“Quitar ceros a la moneda nunca, en ningún momento ni país, frenó la inflación. Solo sirve para eliminar una consecuencia contable de la inflación. Sin un presupuesto nacional coherente e informativo, con marco plurianual, no será posible corregir la principal causa de la híper en todos los países que la han sufrido”, dijo Balza Guanipa.

“Es incorrecto proceder a una reconversión sin haber hecho todo lo que va a evitar que tengas que nuevamente hacerlo en el lapso de 3 o 5 años”, hijo Herrera. “La reconversión abarca la reexpresión de la moneda con menos dígitos, lo cual es un gran alivio para la economía … y la única verdadera ventaja de esta decisión”, dijo.

“Las reconversiones monetarias generalmente son el último paso después de un programa macroeconómico integral que ha tenido éxito en sacar a los países de la hiperinflación, como es el caso venezolano. … Una vez estabilizada la economía es que puedes definir la moneda, y nosotros no hemos hecho eso. Nosotros hemos hecho una y otra vez, o medidas parciales, o ninguna medida, como en esta ocasión, y simplemente trucamos los ceros por razones prácticas”, dijo Herrera.

“En Venezuela no se publica el presupuesto desde 2015, ni las cifras del BCV [Banco Central de Venezuela] desde 2014, con excepciones publicadas sin la periodicidad usual antes de 2014. Por el contrario, el BCV transfiere bolívares al BCV para gastos desconocidos. Resolver el problema fiscal es indispensable. Esto no puede sustituirse ni reconvirtiendo el bolívar ni dolarizando la economía”, dijo.

Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas



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